De
camino a la Taberna
del Turco me doy cuenta de que tendría que haberme puesto más ropa, porque en
febrero en Madrid hace un frío que pasma. El caso es que no pensaba salir tan
temprano pero ha sido esta madrugada cuando ha ocurrido el nefasto percance. Mi
amo, Don Lope, ha perdido a uno de los actores que trabajaba en su obra La Dorotea .
Ha
ocurrido de madrugada. El destino ha querido que “Fernando” muera batiéndose en
duelo con el marido de su amada en la realidad. Parecido a lo que le ocurre en la
obra, en la que también hacia el papel de amante de “Dorotea”.
Mi
amo Don Lope me ha pedido que me acerque donde El Turco porque allí se reúnen
los actores que esperan que alguien les de trabajo.
De
camino a la Taberna , pienso en qué actor podrá sustituirle en la
obra y como va a aprenderse el papel en tan poco tiempo. Es la pieza teatral en
la que mi amo Don Lope ha metido más dialogo.
El estreno será dentro de tres días en el
Corral de la Cruz y
tiene a mi amo hecho un manojo de nervios. Lleva mucho tiempo trabajando
en la que piensa que será la mejor de sus piezas teatrales. Además, de ella
depende que paguemos las deudas de los últimos tiempos y comer en los
siguientes.
Ya en la taberna, hablé con los
posibles candidatos a los que podría interesarles el trabajo por ser antiguos
actores. Unos ponían pegas por la dificultad de aprenderse el papel, y otros
por no poder dejar otras obras que se estaban representando en Madrid en esos momentos, de Cervantes
y Calderón rivales en pluma de mi amo Lope.
Vuelvo
a casa como partí, sin haber resuelto el problema, el estomago vacío pero con
mas frío.
Cuando llego a casa, Don Lope espera con
impaciencia la noticia y le cuento lo inútil que ha sido mi encargo. Su
desesperación no tiene límites. Había puesto todas sus esperanzas en que su
obra fuera representada ante el rey, ya que había oído que se pasaría por el
teatro de incógnito, una costumbre que tenía por su afición al teatro y a
mezclarse con la chusma. Sería vista por todo Madrid y el éxito era seguro.
De
pronto noté su mirada clavada en mí y sus palabras me dieron vértigo, bueno, y
el hambre que tenia.“Tu serás el “Fernando” de La Dorotea. La conoces
mejor que nadie, hemos leído los diálogos, te los sabes de memoria, los
has recitado para que yo pudiera oírlos mil
veces…”
Esa
noche no pude dormir. Por supuesto que no comimos nada.
Y
aquí estoy, subido al escenario, haciendo el papel de Fernando. El caso es que
al principio me temblaba la voz de miedo pero me fui haciendo con el personaje amante de Dorotea y me gusta ver cómo la
gente ríe o llora con lo que digo.
No me extrañaría nada que mi amo fuera un
escritor muy conocido en el futuro y que esta época de miseria y de guerras que
estamos viviendo se conociera como el Siglo de Oro de las Letras porque la
verdad es que al público le ha gustado mucho la representación. No dejan de
aplaudir. Y el rey me ha dirigido un saludo…
Bruno López
Estupendo, Bruno. Ya has roto el hielo, que es lo más costoso. A ver si se animan los demás.
ResponderEliminar